ADOPCIONES

Elisa tuvo sus cachorros en la soledad del cerro. La encontró Nataly en medio de los matorrales, alejada del ruido y de los automóviles.

Allí, en una pequeña cueva excavada en la tierra aparecieron sus seis hermosos cachorros: dos niñas y cuatro niños, todos de color negro, a excepción de uno.

Después se sucedieron los días de visita para llevarles alimento y cuidar de su estado.

Permanecieron allí hasta que acordamos que lo conveniente era sacarlos de allí y tratar de encontrarles hogar.

Nataly los acogió en su casa en espera de llevarlos a un lugar público donde mostrarlos.

Elegimos la feria de Navidad que se instala en la plaza de Peñaflor. Así ocurrió. En una caja envuelta en papel de regalo y con un letrero invitando a acogerlos, los presentamos a la gente.

Afortunadamente tuvimos buena acogida. Aleska, Fernanda y Maricela fueron las primeras adoptantes que decidieron integrarlos a  sus hogares.

Sin embargo, nos quedó tarea pendiente. Tres niños deberán esperar  para comenzar una definitiva mejor vida

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