La Violeta

La Violeta fue abandonada hace aproximadamente un año. De muy bajo perfil permaneció por meses alejada del refugio,siempre descansando junto al camino. Calentándose en el cemento tibio en las tardes soleadas de invierno Hasta que conoció a Patas Largas. En ese momento su vida cambió, debido a que Patas Largas, por su tamaño, pasó aser el jefe del grupo. Entonces, se acercó más al alimento y al agua y se acercó más a nosotros. Comenzó a desconfiar menos, mientras Patas Largas comenzó a conquistarla, hasta que entró en celo. Fue, entonces, la reina del refugio.


Después, su protector fue adoptado y ella se quedó sola. Se nos perdió en varias ocasiones, hasta que, finalmente, nos dimos cuenta, por allá por octubre, que había parido, pero, no nos mostró a sus hijos ni nos dio indicios de si estaban vivos.
Paralelamente, por ese tiempo el refugio sufrió el despojo de alguno de sus bienes.

Más tarde comenzaron a perderse los tiestos para comederos, sin que encontráramos explicación. Hasta que un sábado descubrimos a la Violeta llevándose uno con alimento bien agarrado en su hocico. Entre árboles y arbustos no logramos seguirle el rastro.

Intrigados por su actitud, en la visita siguiente recorrimos los alrededores del refugio. No tardamos en encontrar a media docena de preciosos cachorros. Solos. Pudimos llevarles agua y comida. Volvimos un día después preocupados por el abandono, pero, no los encontramos, ni encontramos los tiestos del agua ni del alimento.

Regresamos al refugio una semana después. Ahora sí pudimos seguir a la Violeta . Unos quinientos metros nos separaban de nuestra mayor sorpresa:

Bajo unos árboles y junto a una vertiente aparecieron ocho cachorros preciosos y una decena de tiestos para el alimento. Era la colección que había hecho su madre para alimentarlos y lograr que sobrevivieran.

Durante unos dos meses fuimos especialmente a alimentarlos tres veces por semana, hasta que se destetaron y se acercaron al refugio para comer y beber. La mayoría de esta camada fue adoptada y tenemos registro de uno que murió de distemper, a quien la Violeta lavó hasta el último día.

Después de esta experiencia decidimos esterilizarla. Su estada en la clínica la hizo más sociable. Actualmente vive en el refugio, tranquila y hermosa, pero, tremendamente desconfiada de los extraños que pasan a diario por el sector.

Finalmente, armo una nueva familia con la Canela y el Chicle, con quienes compartio refugio en la cantera chica. En marzo desaparecio junto a la Canela. No las volvimos a ver. Al Chicle, por su parte, lo vimos por ultima vez finalizando marzo. Iba tras una hembra en celo.

Siempre extrañaremos el verlos junto al camino, esperandonos. Despues, su compañia tras el auto subiendo y bajando la cuesta.

                                                

No al maltrato