Orejas

Lo encontraron un sábado de abril. Noche oscura y cálida. Al mirarlo, Estela se dio cuenta que una de sus patas estaba fracturada.Debe haber tenido unos seis meses por ese entonces. Lo trasladaron desde el basural hasta una de las casas y lo dejaron junto con comida y abundante agua.

Después desapareció. Lo creyeron muerto. Pasaron varios meses, hasta que una noche de invierno, cuando llovía torrencialmente, lo encontraron. Estaba más crecido y con su pata sanada. Lo acompañaba Blanquita, quien, por espacio de unos seis meses fue su compañera inseparable.

Juntos recorrieron el sector una y otra vez, mostrando una alegría inmensa cada vez que veían a Estela y Sergio venir en su automóvil por el camino.

No supieron cuándo Orejas y Blanquita comenzaron a ser pasajeros. Lo cierto es que aprendieron a reconocer el ruido del motor entre muchos y a pedir con fuertes ladridos que los subieran.

Después la Blanquita se quedó preñada y desapareció por algún tiempo. Solo, Orejas los esperaba para dar su paseo semanal. Paulatinamante Blanquita comenzó a aparecer por el camino para comer y tomar agua. Después partía a cuidar a sus cachorros, cuyo paradero siempre fue un misterio para Sergio y Estela.

Finalmente, por diciembre o enero, Blanquita desapareció y Orejas se quedó solo. No la volvieron a ver. Desde ese día Orejas deambuló por varios refugios sin asentarse en ninguno. Cualquier día apareció con un párpado cortado o cojo de una pata. No volvió a encontrar una compañera tan fiel y amigable.

Pasado un tiempo vivió con la Carolina, hembra de caracter fuerte, pero, la amistad de ella con Pedro y Anabela fue más fuerte. Luego estuvo con La Flaca viviendo en el basural. La unión no prosperó.No le resultó atractiva porque debe haber descubierto que se encontraba esterilizada.

Por el momento, Orejas sigue abandonado. Esperando que otra hembra conquiste su corazón como lo hizo Blanquita. Fijó su casa en uno de los refugios, recibiendo cada semana los regalos de Sergio y Estela.

En febrero de este año Orejas dejo de comer y comenzo a enflaquecer. Ya no recibia a las visitas con la alegria acostumbrada y no intentaba subir al auto. El Centro Veterinario fue el paso siguiente. Envenenamiento, el diagnòstico. Estuvo largos dias internado. Perdio un metro de intestino. Estuvo a punto de morir cuatro veces; hasta que fue dado de alta. Ni pensar en volver a su antiguo refugio y al abandono. Fue adoptado por quienes siempre lo cuidaron.

Hoy, Orejas es un perro amable. Aprendio a jugar y tiene todos los cuidados que siempre merecio.

                                                

No al maltrato