Amapoloa

Amapola apareció en el camino junto a Seba, un hermoso cachorro de color negro. Vestía un vistoso chaleco de lana de franjas multicolores. Era una hembra Coker, joven, que a la distancia cojeaba notoriamente de su mano izquierda.


Con el paso de los días se acercó a la casa sola y se quedó descansando junto a su compañero.

Huraña y desconfiada no nos dejó acercarnos. Sólo permitió que le dejaramos alimento.

Al mirarla con detención, pudimos ver el motivo de su estado de ánimo: un lazo de alambre incrustado en su mano. No logramos acercarno ni aún cuando la adormecimos. Junto a ella, en algo así como el anexo de la casa encontramos muerto a su compañero de viaje.

Después, no la volvimos a ver. Alguien se conmovió con su abandono y la llevó a vivir consigo, tal vez lejos. No lo sabemos.

                                                

No al maltrato