Cuento Corto I

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Historias

Avanzó con cierta desconfianza por entre los matorrales. Una brisa suave de atardecer de noviembre le refrescó el cansancio. No podía volver sin haberlos encontrado. Escarbó entre las ramas; se detuvo a escuchar y allí estaban: lo miraron como si lo conocieran y siguieron mamando.

Estela pareció sonreir y no hizo amago de escapar Ya era noche. Les dejó comida y agua. Volvería mañana y mañana y mañana.